En donde me niego a llevarme la noche. Se compartir.
Estoy muerto muerto... estas semanitas si han sido así de mucho ajetreo, y hoy domingo que pude webonear hasta el ocaso, por un lado doña Molto, en super plan diva me mando a derramar glamour al mercado. Después muy en plan de Extreme Make Over (Home Edition) fui a comoportarme como todo un hombre a un terreno donde será la fiesta de Sid. El lugar lo encontramos en calidad de desastre, pero una podadora, pinzas, tijeras y la decoración que pondremos en el día indicado y estoy seguro que parecerá salón pudiente y prometo fotos.
Ayer me tocó de nuevo una boda de mis cuates, fue super tradicional, y hasta me tocó hacer el oso con la vívora vívora de la mar, pero obvio yo no iba a estar de salvaje exponiendo mi rostro, y pues a la comunidad requerida en esa boda, nos tocó hasta atrás de la fila, donde el jalón se siente mas cañón. Por cierto, la mamá de una de mis amigas comentó que esa vívora, llevaba "mucho cascabel" . Yo cuando veía peligro me soltaba, y protegía a las chicas, perseguía a la fila y saludaba a los conocidos con el signo del rock. Quizá hice el oso y me deje ver requete joto, pero lo prefiero a caerme encima del pastel, o tirar a los novios, no se, se cuentan tantas cosas, y se veían tantas tragedias en la sopa de vídeos de Cámara Infraganti. Niegome a ser una estadística más. Sobra decir que también le entré a la hora de cuando tiran el liguero de la novia, dije yo, la esperanza es lo último que muere, pero no solo el artilugio ese fue a dar del lado opuesto donde estaba yo discretamente colocado si no que le cayó a un escuincle de 10 años, que no sabe nada del amor ni ha besado a un hombre.
Ya al final me dice mi amiga, al despedirme y darle el pésame, ¿cómo te pasaste? ¿estuviste agusto? ¿te sentiste bien?, mas o menos, no canté, no me lucí, no fui el protagonista y estrella de la noche, supongo que tenías que ser tu y tu esposo, pero no importa! te lo mereces, es mi regalo de bodas. ¡Felicidades!. No les quito mas mi tiempo. Adiós!. Si. como siempre, a la boda fui dignamente solo.


