En donde aguas, el post el largo. Si ansina fueran todas las vacaciones, pensaría seriamente en dejar de tomar y fumar para escaparme cada fin a algún lugar de un gran país. Ahí les va la cronología del viaje.
Viernes.
Llegamos el Jos y yo tipo 6 30 al DF: Finísimos tomamos el metro, yo con el Jesús en la boca. Bajamos en la Zona Rosa y como no habíamos comido ni desayunado, berreábamos de hambre. Paramos por un econocombo del BK que dicho sea de paso, jamás me supo tan delicioso. Buscamos un hotel y encontramos un en la Roma no muy pinchurriento después de que la Marimar se perdiera buscándolo. Hojalatería y pintura y listos para el antro. Antes obvio busqué a mi prima que anda por allá en un curso de teatro musical y antes del antro, dejando a Jos mariconear a sus anchas, me fui a echarme unas chelas, bien helodias al depa teatral. Ahí taban la Dania, el Tato y el Roberto que ya conocía y otros que no. Y por fin… LIPSTICK!. La neta, seré ligador, pero no me suelen ligar, es decir, el que se acerca el 99.9% de las veces soy yo, y cuando se me acercan son tremendos remedos que no terminan en ligue. En esta ocasión se me acercó algo no tan malo. Bueno, era como un taco de birria, se vea delicioso aunque corriente y sabía que al abrir la boca terminaría en mi cintura. Si así como se oye, en éste blog las cosas como son, al pito pito y a la pepa, pepa. Entonces, Tacoplacero, me abarcó, me invitó unas chelas, me bailó pegadito, y cuando íbamos a lo del besito me dice… aaay no puedo, tengo novio… (efecto de música parándose). Me reí y le solté un sincero aaay que weba. Al tiempo me besó seguido de un arrepentimiento. Morro tranquilo. Y así Tacoplacero terminó.
Sábado.
Hay un lapso que se perdieron en comerciales de la madrugada del sábado. Pero no la contaré por casual. Josimar y yo nos cambiamos de hotel a uno ahora si, feo como las nachas de Wanda Seux. Con decirles que hasta asco nos dio el agua embotellada. Me fui con mi prima y la banda a caminar por el Zócalo en donde por cierto, pasamos horas en un edificio que nada que ver y por Bellas Artes pasamos corriendo. Noche de Living. Ahí me encontré/conocí a Vico, una de las satisfacciones del viaje.
¡Fuchi, esta agua sabe a tuano!
Domingo.
De nuevo con la prima a Coyoacán donde recuperé los gramos perdidos por la caminada en un auténtico maratón de garnachas. Elotes, chicharrones, churros (con chile y rellenos) y dulcecitos. Entre todo eso nos encontramos a Facundo y al Changoleón, que sí, es más guapo en persona. Traía una camiseta de “tanta escuela apendeja” y mi prima y la Dania no perdieron oportunidad de tomarse foto con el. Les digo que en este viaje no faltó la finura. Por cierto, la frase del viaje: llega un tal Manolo de Merida que no conocía y le dice la Dania “aay él (o sea yo) también es de Merida!.. ¡si! ¡de MERIDA MICHOACAN!!. ¡¡Morelia Dania, Morelia!! En la tarde fue la fiesta familiar del primo a la que originalmente iba. ¿Ven mis sospechas?. Llegó un grupo jarocho y le preguntan… ¿Qué te gusta mas de las mujeres?. ¡LOS ZAPATOS!. Escándalo. Doña Molto tratándome como lo que soy, de mesa en mesa presentándome a cuanto familiar se encontraba. El es mi hijo, el chiquito, y todos me hacía burla. 1.85 y soy el bebé de mi mamá. Por cierto, un tío me dice tumor, porque supuestamente mi mamá fue al DF porque tenía un tumor en la matriz y ¿Cuál tumor? ¡Era yo!. A todos los tíos y primos que me presentaban yo les decía mucho gusto y que estaba muy chiquito cuando los conocí aunque fueran tíos políticos de nuevo ingreso.

¡wow saben a las de Merida Mich!
Lunes.
Increíble y lo que hizo que mis ampollas en los pies de las maratónicas caminadas valieran la pena. Si siguen leyendo hasta acá es porque les interesa y no nomás quieren dejar un comment para aumentar su popularidad, así que merecen saber que es lo que pasó en el Livig. Estaba yo molido y opté por irme a sentar en unos silloncitos muy monos en el pasillo del segundo piso. Fergays y Marimar me hicieron compañía y yo, en un acto poco sexy empecé a sacarme los mocos, total bola de posones que les valga. Y ahí estaba shubidubi boy escarbando su nariz cuando pasa un niño precioso y se le queda viendo. PLUM. Dije ya la cagué, el morro me gustó y no creo tener chance con esa primera impresión. Pero no, al rato regresa y me pregunta con la seguridad del primer mundo ¿Cómo te llamas?. Oscar. ¿Me puedo sentar? (El sillón era para tres pero no me importó arrenalgar a mis amigos para que se sentara). Resultço ser una persona sumamente agradable, con muchas cosas en común que en momento me botó de risa con sus historias, y muy atento a las mías. Y el que se iba a ir al hotel a la 1 am se quedó a las 7 platicando y platicando. Obvio, uno que otro besito, muchos abrazos y etc. (no, ese etc aún no). Quedamos el lunes, fuimos a Bellas Artes a la expo de Frida Kahlo, paseamos por reforma, nos agarró la lluvia, platicamos y pendejeamos a gusto, dejando de lado intentar una relación a distancia donde sólo terminaríamos odiándonos por un buen recuerdo. Como decía Gael en el final de El Abuelo y Yo. ¿Qué es el amor? Y el abuelo responde: Un instante. Hugo: para ti ésta rola prometiendo regresar pronto. Después me regresé.
Para ti, esta rola que lo describe mejor que yo...