jueves, junio 28, 2007

Comuni.. que?

En donde intento escribir una anecdota y mesale un post largo así que aguas.
Hace unos días fue la graduación de Sid y Venecio, bien chida y elegante (pues si iba yo). Ellos iban dos años abajo que yo en la uni, así que fue recordatorio grande de que ya pasaron 730 días desde que yo fui un lindo egresado de la facultad de Ciencias de la Comunicación. En el party estuvieron algunos de mis ex maestros, entre ellos la directora (en mi época era una maestra de unas clases súper aburridas, que por cierto, no me quiere) y el asesor de tesis, sorprendidísimo de que yo fuera el “criador” de mi revista, que él la lee, le llega por la guardería de uno de sus nietos, y yo todo orgulloso, les ofrecí un espacio para escribieran, ¿qué? no se, ¿Cuándo?, no se, pero les ofrecí el espacio.
Y ya que hablo de las ciencias de la comunicación, la carrera pedorra que un momento de pasión decidí estudiar les contaré unos eventos que me tienen entre indignado y encabronado. Yo al principio quería estudiar cine (eso ya lo conté al principio del blog) y después estuve entre Diseño Gráfico, Periodismo, Psicología y una carrera que vi por ahí que se llama Diseño de la Comunicación Gráfica. Probé de todo para elegir lo correcto y al final el método que me sirvió fue uno muy a lo yo: métete a la carrera donde va el wey que te gusta. Ya hasta entrando a clases me di cuenta que en la carrera uno veía un poquitín de todo lo que quería estudiar al principio, y fui muy feliz pedagógicamente en la uni, sólo me llevé 4 extras (que la neta son muchos) uno por faltas, uno por burro y dos por que las maestras me tenían muy mala leche… (una de ellas es la ahora directora, Dios me guarde a la hora de la titulada). Cuando estuve en Europa me enamoré del concepto de las revistas publicitarias segmentadas. Eran gratuitas, chiquitas y tenían mil cosas, y hasta ahora conservo algunas, y siempre me latió tener alguna. Otro tiempo me latió escribir, otro la publicidad y más tarde las relaciones públicas, mercadotecnia, también lo organizacional, y finalmente, después de un año de dudas existenciales post graduatorias, tengo una revista donde me doy cuenta, junto todo a lo que quería dedicarme. Y estoy muy feliz haciéndola, el lunes sale el noveno número. Y entonces ¿Por qué tan encabronado yo si soy tan feliz en la chamba?. Entiendo que… no se, Doña Molto y el Diamante piensen que mi carrera sirve para arreglar televisiones, o que alguien de medicina tenga la idea de que los comunicólogos somos sólo periodistas. Hasta paso que la gente me grite ¡sacrilegio! cuando digo que no me gustan los medios electrónicos. Pero que alguien que estudió mi misma carrera vea mi trabajo como si no “hiciera nada”, me caga,. Y pasó en la misma graduación que alguien con una carrera relacionada a la mía me dice: oye, ¿y nunca piensas dedicarte a lo que estudiaste?... y yo respondo… pues… me estoy dedicando a algo que estudié. Ah, es que una prima, estudió comunicaciones y anda de reportera. Ah, pero no, a mi no me gusta la tele. ¡Ash! Entonces (con tonito de aaaay baboso) ¿para que estudiaste ciencias de la comunicación? Casi que se me atoran los cacahuates con la puntadita que se aventó. No es la primera vez que me lanza éste tipo de comentarios ésta personita. Más tardecillo, el papá de mi amigo, con un poco de preocupación, me preguntó que como me iba, a mi a mis compañeros, obvio, para saber lo que le espera a su hijo, yo por mi parte le dije que tiene benjamín muy capaz, le presumí a mis amigas gerentes de mercadotecnia de conocidas marcas de coches, y que yo, aunque no hubiera mucha paga le ofrecía algo en mi revista, argumentando que los comunicólogos, también tenemos nociones de diseño y shalala. Entonces, personita (la del comentario) me dice: es que por eso que acabas de decir, los diseñadores luego no encontramos trabajo. Como ya estaba calientito le digo, si tú no consigues trabajo, es porque no eres buena diseñadora. Miro su cara y la de su hermano de ¿Cómo te atreeeeves!!!?, y aderezo con un chistesito para que pareciera que todo fue una bromita “…y porque no te acuestas con los que te entrevistan jajaja”. Mis webos. A Shubo se le respeta, porque con y sin carrera, soy calzonudo y respondón. ¡Pero no es por mala gente!. Saludos y éxito a todos mis ahora colegas, y a los que se graduaron conmigo, porque yo si creo que la competencia srive para superarse no para amolar al adversario.

miércoles, junio 20, 2007

The godfather

En donde uno tiene que poner atención y el Tsurimi regresa haciendo honor a su nombre.
El caso es que nunca puedo postear por días causas, o me falta tiempo o me falta inspiración. Y cuando tengo uno, no tengo lo otro. Pero eso se acabço con los nuevos çanimos, la entrega de la revista y la salida de la depresiçon postchoque. En fin. El sabado fue el bautizo del chavito de Pao y el Pollo, el pequeño Edgar,el cual tuvo un padrino de lujo, ansina, yo mesmo. ¡Cagadón que nos puso el padre!. Leyó el evangelio, todos muy atentos, y como si fuera profe de secundaría, termina de leer y pregunta, ¿Quién escribió çeste evangelio?. Silencio absoluto. Todas las miradas a los papás y a los padrinos. Bueno, no saben, entonces ¿de que se trató?. Yo tenía mucha vergüenza, confiaba que Iliana y Paola, comunicólogas, verborreicas y parlanchinas se sacaran la respuesta, pero nada. ¿lo vuelvo a leer?. Y con nuestras cara de indios frente a la frontera respondimos que si. Lo lee, pregunta, Ili responde. Ok, ¿ya vamos a la parte de la bañadita no?. El pollito por cierto, jetón. Nos pregunta los mandamientos de la iglesia. No sabemos. Los sacramentos. No sabemos. Los 10 mandamientos. No sabemos. Lo bueno fue que el oso fue comunitario porque invitó a todos a responder y nadie, y el que sabía por prudencia se quedó callado, salvo el fotógrafo, a quien el padre le pidió cerrara el pico porque de seguro iba a muchos bautizos. Aparte no estaba invitado. Yo sólo repetía a mis adentros que qué bueno que no me confesé con ese padre antes de la misa. En fin, esa fue una de las situaciones en las que uno disfruta mucho cuando le pasan a terceros, pero es muy feo que le pase a uno y eso que me encanta el protagonismo. Pero bueno, sumo un ahijado más, y ahí como lo ven, ya ha salido dos veces en la portada de mi revista. En fín, espero que pase mucho tiempo hasta que empiece a pedirme domingos, o peor, cigarros.
El tsurimi regresó. Vestido de un blanco inmaculado. Cuando les pregunten si quieren que también lo pinten por dentro digan que sí. Me pintaron el carro de blanco, pero aún conserva unas partecitas rojas, y ahora sí, es un mismo surimi, pero ya estça de vuelta, dispuesto a pecar por los caminos.

Éste era Iván en su era hippie y laica, antes del bautismo... chequen la ternura de su mirada...

Y éste es el después... chequen ese desdén en la mirada...


Y ya que andamos hablando de la iglesia, los mandamientos y el tsurimi, ayer me dio mucha risa cuando escuche aquellos de los mandamientos en Roma para el automovilismo, y uno que hablaban de sanciones para los que pecaran en los carros.




Pequemos pues...




Me estoy quedando sin amigos. Los que no desertaron de los miércoles UVAQ (que ya son viernes y si se puede) para dedicarse a sus carreras, se fueron a radicar a otro lado, así que de nuestro amplio circulo social post universitario, queda menos de la mitad. Pero ya regresarán, hijos de la viajada y ya veremos si nos dan ganas de hablar ocn los turistas. No, ya en serio, Diana, Irad y Mariana muchas suerte en sus nuevas residencias, y cuando vengan de vacaciones, traigan hombres.