En donde me mareo con las luces, del technicolor (yeah!)
Estos fines fueron totalmente cinéfilos, retros, cómicos, mágicos y musicales. Entre una fiesta setentera, escapadas al interior del estado, y mucho, pero mucho alcohol (no todo tomado por mi) me han mantenido bastante entretenido.
Empiezo por la parte quejosa: se abrió Yola Bar (O sea el depa de mi amiga La Reyna) quien junto con su galán nos invitaron, prepararon makis, vino blanco, y según la anfitriona, el party termina “hasta que el cuerpo aguante”, yo desde un principio supe que eso significaba, según sus nuevo hábitos de “como ya trabajamos nos dormimos temprano”, nos iríamos a dormir a las 11 30. Pero a pesar de que muchos se dejaron ver como todo unos “deja abajo” un incidente nos hizo permanecer un rato despiertos. Estábamos en medio de una seria conversación cuando escuchamos un ruido tipo crush, nos asomamos y vimos todo normal. Sólo que los vecinos estaban toodos de chismosos en sus puertas. Pues total salimos, todo en orden, pero no!. Resulta que el depa de la Reyna esta casi en una esquina, llego y estaban las camionetas de mis cuates estacionadas. Originalmente no estaban en ese orden, pero entre que se iba uno y se iba el otro, quedaron como las puse en el dibujito, aunque minutos antes, la camioneta de Juan y la mía, estaban unos metros antes. Total que resulta que unos vochos chocaron, y uno de ellos salió contra los carros estacionados, pero por la banqueta (y la intervención divina) no nos dio, pero si se llevó la bardita recién puesta y pintada del vecino. Se subió a la banqueta y se fue contra la casa, de hecho quedó a la misma altura del tsurimi. Si no hubiéramos movido los coches, si le daba al de Juan, y hacíamos una carambola.
Y recordé que unos meses antes, mi hermana convocó a la tribu para bendecir su casa y de paso le echaron agüita a todos los carros. Bueno, el tsurimi de entrada tiene algo que el chacal no (aparte de gasolina, stereo, freno de mano, medidor de gas y la tapicería completa) tiene ángel. Pero el chacal, con todo y todo, tiene dignidad. Y dicho y hecho, la reyna pasaditas de las 12 no dijo ni bye y se metió a su recámara. No supimos nada de ella.
Ese día en la mañana fui a Capula,porque doña Molto y yo, fuimos los flamantes testigos de boda de Roña María (la señora que ayuda en la casa). Lo cual me da muchas esperanzas, porque si ella puede, yo también. Digamos que la Roña y yo somos como Karen y Rosario de Will & Grace, de hecho como tiene mal un ojo pasó un rato de mucho lente oscuro. Pues hoy llegó a la casa con una balerina que decía “Soy un Belleza”.
Y al siguiente día me fui a Patzcuaro, fue cumple de una amiga y rentó una cabaña, hacía un frío de la fregada, pero nada que el alcohol no hiciera olvidar, mucha organización acerca de quien dormiría con quién, agandallar camas, para que por la peda cada quien cayera donde el mareo nos daba a entender. Lo chido de éste fin, fue que no hubo peda que terminara con lágrimas o risa, todo muy bien, nada de malviajes, reclamaciones, y por otro lado en patzcuaro, ya tenía un buen rato sin tirarme al pastito a ver las estrellas, como hace ya muchos años, la única diferencia es que no fue intencional, me caí de borracho pero, la percepción fue la misma. Felices fiestas. Próximo finde: Querétaro.
Estos fines fueron totalmente cinéfilos, retros, cómicos, mágicos y musicales. Entre una fiesta setentera, escapadas al interior del estado, y mucho, pero mucho alcohol (no todo tomado por mi) me han mantenido bastante entretenido.
Empiezo por la parte quejosa: se abrió Yola Bar (O sea el depa de mi amiga La Reyna) quien junto con su galán nos invitaron, prepararon makis, vino blanco, y según la anfitriona, el party termina “hasta que el cuerpo aguante”, yo desde un principio supe que eso significaba, según sus nuevo hábitos de “como ya trabajamos nos dormimos temprano”, nos iríamos a dormir a las 11 30. Pero a pesar de que muchos se dejaron ver como todo unos “deja abajo” un incidente nos hizo permanecer un rato despiertos. Estábamos en medio de una seria conversación cuando escuchamos un ruido tipo crush, nos asomamos y vimos todo normal. Sólo que los vecinos estaban toodos de chismosos en sus puertas. Pues total salimos, todo en orden, pero no!. Resulta que el depa de la Reyna esta casi en una esquina, llego y estaban las camionetas de mis cuates estacionadas. Originalmente no estaban en ese orden, pero entre que se iba uno y se iba el otro, quedaron como las puse en el dibujito, aunque minutos antes, la camioneta de Juan y la mía, estaban unos metros antes. Total que resulta que unos vochos chocaron, y uno de ellos salió contra los carros estacionados, pero por la banqueta (y la intervención divina) no nos dio, pero si se llevó la bardita recién puesta y pintada del vecino. Se subió a la banqueta y se fue contra la casa, de hecho quedó a la misma altura del tsurimi. Si no hubiéramos movido los coches, si le daba al de Juan, y hacíamos una carambola.
Y recordé que unos meses antes, mi hermana convocó a la tribu para bendecir su casa y de paso le echaron agüita a todos los carros. Bueno, el tsurimi de entrada tiene algo que el chacal no (aparte de gasolina, stereo, freno de mano, medidor de gas y la tapicería completa) tiene ángel. Pero el chacal, con todo y todo, tiene dignidad. Y dicho y hecho, la reyna pasaditas de las 12 no dijo ni bye y se metió a su recámara. No supimos nada de ella.Ese día en la mañana fui a Capula,porque doña Molto y yo, fuimos los flamantes testigos de boda de Roña María (la señora que ayuda en la casa). Lo cual me da muchas esperanzas, porque si ella puede, yo también. Digamos que la Roña y yo somos como Karen y Rosario de Will & Grace, de hecho como tiene mal un ojo pasó un rato de mucho lente oscuro. Pues hoy llegó a la casa con una balerina que decía “Soy un Belleza”.
Y al siguiente día me fui a Patzcuaro, fue cumple de una amiga y rentó una cabaña, hacía un frío de la fregada, pero nada que el alcohol no hiciera olvidar, mucha organización acerca de quien dormiría con quién, agandallar camas, para que por la peda cada quien cayera donde el mareo nos daba a entender. Lo chido de éste fin, fue que no hubo peda que terminara con lágrimas o risa, todo muy bien, nada de malviajes, reclamaciones, y por otro lado en patzcuaro, ya tenía un buen rato sin tirarme al pastito a ver las estrellas, como hace ya muchos años, la única diferencia es que no fue intencional, me caí de borracho pero, la percepción fue la misma. Felices fiestas. Próximo finde: Querétaro.

