Sólo para contarlo y solo para contarlo.
Hoy con Edgar, a quien con justa razón apodamos el Profe, nos fuimos al cafe. La plàtica y el chismesito se extendieron y extendieron, no nos dimos cuenta cuando habìan pasado seis horas, sentadísimos y derrochando glamour en Gayborns. El café con refil, en esa ocasión fue lo más acertado. Yo me negué por un tiempo en ir al Samborn's por no acordarme de Jorge, de la misma manera que mantenía un duelo con las ferias por no acordarme de César. Con Jorge unos meses antes había ido, al mismo café y casi me siento en la misma mesa. Una vez, mandándonos mensajes por el cel, me comentó que me recuerda de ese día "ya te veo, mirando para todos lados, fume y fume, y hable y hable...", el recordando esa vez que nos fuimos a ese cafe por no sabes a donde ir. Ayer en un minuto de silencio, mientras el profe se levanto al baño, me di cuenta que estando ocho meses después, en el mismo cafe y casi en la misma mesa, el recuerdo de Jorge se tardó en llegar. El haber estado con el ahí antes ya no provoca sentimiento. Y así me di cuenta que lo había olvidado. También que en la feria me fue mas importante subirme a los juegos que recordar a Cesar. Mi prima me preguntó si hay días en los que no pienso en alguién. Ahí me di cuenta que sí; hay montones de personas en las que ya no pienso. Y ayer me di cuenta que cada vez no solo salen de mis pensamientos, si no que su estela abandona las cosas, los lugares y los momentos que alguna vez llenaron. Amores perdidos pero no olvidados. La prueba entonces de que con muchos no hubo amor, es el tiempo. Mientras que a Jorge y César los voy dejando de lado, hay otros que siguen intactos, pero ya ellos aunque siempre tendre un gracias, me da flojera mantenerlos en mis pensamientos, más cuando hay tanta gente en quien pensar. Y a la par que el sentimiento acaba, se acaban los duelos hacia los lugares ysituaciones. Con Jorge el Samborns, con Cesar la feria... Rodolfo y los martinis, Vinicio y El Señor de los Anillos.
Mis amigos son otro pedo. Los de la uni serán eternos protagonistas de mis anácdotas. Casi imposible olvidarlos.
Gran venta de limpia. A la madre, sigo avanzando.



