En el que no me da pena confesar que soy un zorrote.
El Bitch Power sigue latente en mi. Me lleno de dudas cada vez que me preguntan por mi último ex, no se a cuales contar y a cuales no. Hay algunos que tuvieron más repercusión que otros que militaban con el banderín de “el novio de…” . Pero una cosa me queda clara, que por más insignificante o determinante que haya sido alguna de mis relaciones, todos han ayudado, poco o mucho a ser la persona que ahora soy. A todos les digo gracias.
Gracias Tim, por ser el primero, por enseñarme a caminar en un mundo nuevo. Gracias por haber hecho que el adiós, siempre e independientemente de todo, sea un hasta luego. Siempre recordaré esas largas horas en la calzada, en el café y jugando al cuento de hadas. Mario, gracias por cerrar las páginas de ese mismo cuento, por devolverme a la realidad, por crear al Shubidubi Boy que hay en mí. Gracias Jorge por enseñarme el gran peso que tiene la palabra no. Gracias salvador por enseñarme a perderle el respeto a la distancia, por hacer que a tu lado, me convirtiera yo mismo en mi persona favorita. Gracias Víctor por demostrarme hasta donde pueden llegar los celos, por instruirme que tan pequeña puede ser la cabeza de alguien, por estar mi lado en el momento menos indicado. Gracias Joel por ayudarme a darme cuenta lo importante que es la determinación y la seguridad en una persona. Gracias Chava por darme la mayor de las lecciones, aunque de la manera menos adecuada, respetarme a mi mismo y buscar ese lugar que ocupo dentro de la vida misma. Fue por ti que tuve que tocar el fondo para valorar lo que es estar en la superficie, y de esa misma profundidad, tome impulso para llegar hasta arriba. Nunca antes había visto la cara amarga de la vida, ni lo que significaba una soledad acompañada. José María, a ti de debo el poner en práctica lo aprendido meses antes, y saber cuando moverme de un lugar para no hacer más daño. Keith, Marco... y el chavo del metro que no recuerdo su nombre… gracias por los recuerdo que tengo de tres lugares, por saber lo que es un amor de verano. Noel, gracias por haber estado aquí. Mathias, gracias por enseñarme a amar, sin ningún límite más que el que recorremos cada día, por poder sentir que es caminar de la mano de alguien por la calle, por sentir que no existía el mundo cuando estábamos cerca. Niko, gracias por ofrecerme las llaves de otro mundo, muy distinto al que vivo ahora. Marc, gracias por dejarme haber sido tu rayito de sombra, tu novio de buena familia con fobias y filias, por darle nuevos significados a las canciones, por saber a que sabe el pan con crema y las despedidas en los balcones. Gracias Manuel por valorar mis propios monstruos y demonios, y por enseñarme a no dejar pasar ni uno solo que no corresponda a mí. Gracias Fausto por convertir una taza de café y millones de palabras en la mejor manera de pasar una tarde. Gracias Nacho, por hacer que aprendiera a domar mis berrinches y caprichos. Gracias Javier por demostrarme que el valor de una persona va más allá de una sonrisa y una cara bonita. Gracias Edgar por ayudar a que cada día me alegre de ser aventado. Gracias César por enseñarme a reparar un corazón roto en soledad, por demostrarme que a veces un costal de ilusiones, planes, palabras y besos no valen nada frente a la oportunidad de estar con alguien más. Gracias Ricardo por hacer que valorara a los que están cerca, por abrirme camino en un mundo tan superficial y tan al pendiente del físico. Por que un tarde o temprano se convierte en nunca. Gracias Juan Manuel y gracias Beto, por que con ustedes aprendí que las personas pueden estar caminando por el mismo lugar en caminos separados. A no esperar nada aunque pareciera que lo pudiera tener todo. Gracias Vinicio por hacer que me volviera a sentir adolescente, por que después de un rato de tener mi puerta cerrada la volvía abrir sin miedo. Gracias. Gracias Edgar por introducir un nuevo elemento de miedo en mi vida: el ex novio. Gracias Adrián, por que cada vez que te veo, pienso en los otros y doy gracias por todos estos cambios, buenos o malos. Cada vez que estoy contigo, agradezco el poder gritar quien soy, lo que soy, y lo que seré.
Y gracias a ti… porque si no estuvieras, lo aprendido no tuviera sentido. Gracias aunque aún no pueda escribir tu nombre. Gracias por estar, pero sobre todo gracias por ser.
Gracias Tim, por ser el primero, por enseñarme a caminar en un mundo nuevo. Gracias por haber hecho que el adiós, siempre e independientemente de todo, sea un hasta luego. Siempre recordaré esas largas horas en la calzada, en el café y jugando al cuento de hadas. Mario, gracias por cerrar las páginas de ese mismo cuento, por devolverme a la realidad, por crear al Shubidubi Boy que hay en mí. Gracias Jorge por enseñarme el gran peso que tiene la palabra no. Gracias salvador por enseñarme a perderle el respeto a la distancia, por hacer que a tu lado, me convirtiera yo mismo en mi persona favorita. Gracias Víctor por demostrarme hasta donde pueden llegar los celos, por instruirme que tan pequeña puede ser la cabeza de alguien, por estar mi lado en el momento menos indicado. Gracias Joel por ayudarme a darme cuenta lo importante que es la determinación y la seguridad en una persona. Gracias Chava por darme la mayor de las lecciones, aunque de la manera menos adecuada, respetarme a mi mismo y buscar ese lugar que ocupo dentro de la vida misma. Fue por ti que tuve que tocar el fondo para valorar lo que es estar en la superficie, y de esa misma profundidad, tome impulso para llegar hasta arriba. Nunca antes había visto la cara amarga de la vida, ni lo que significaba una soledad acompañada. José María, a ti de debo el poner en práctica lo aprendido meses antes, y saber cuando moverme de un lugar para no hacer más daño. Keith, Marco... y el chavo del metro que no recuerdo su nombre… gracias por los recuerdo que tengo de tres lugares, por saber lo que es un amor de verano. Noel, gracias por haber estado aquí. Mathias, gracias por enseñarme a amar, sin ningún límite más que el que recorremos cada día, por poder sentir que es caminar de la mano de alguien por la calle, por sentir que no existía el mundo cuando estábamos cerca. Niko, gracias por ofrecerme las llaves de otro mundo, muy distinto al que vivo ahora. Marc, gracias por dejarme haber sido tu rayito de sombra, tu novio de buena familia con fobias y filias, por darle nuevos significados a las canciones, por saber a que sabe el pan con crema y las despedidas en los balcones. Gracias Manuel por valorar mis propios monstruos y demonios, y por enseñarme a no dejar pasar ni uno solo que no corresponda a mí. Gracias Fausto por convertir una taza de café y millones de palabras en la mejor manera de pasar una tarde. Gracias Nacho, por hacer que aprendiera a domar mis berrinches y caprichos. Gracias Javier por demostrarme que el valor de una persona va más allá de una sonrisa y una cara bonita. Gracias Edgar por ayudar a que cada día me alegre de ser aventado. Gracias César por enseñarme a reparar un corazón roto en soledad, por demostrarme que a veces un costal de ilusiones, planes, palabras y besos no valen nada frente a la oportunidad de estar con alguien más. Gracias Ricardo por hacer que valorara a los que están cerca, por abrirme camino en un mundo tan superficial y tan al pendiente del físico. Por que un tarde o temprano se convierte en nunca. Gracias Juan Manuel y gracias Beto, por que con ustedes aprendí que las personas pueden estar caminando por el mismo lugar en caminos separados. A no esperar nada aunque pareciera que lo pudiera tener todo. Gracias Vinicio por hacer que me volviera a sentir adolescente, por que después de un rato de tener mi puerta cerrada la volvía abrir sin miedo. Gracias. Gracias Edgar por introducir un nuevo elemento de miedo en mi vida: el ex novio. Gracias Adrián, por que cada vez que te veo, pienso en los otros y doy gracias por todos estos cambios, buenos o malos. Cada vez que estoy contigo, agradezco el poder gritar quien soy, lo que soy, y lo que seré.
Y gracias a ti… porque si no estuvieras, lo aprendido no tuviera sentido. Gracias aunque aún no pueda escribir tu nombre. Gracias por estar, pero sobre todo gracias por ser.

