lunes, octubre 25, 2004

de viaje..

En el que Yolanda y Karina se ponen al limite de la congestión alcoholica.
Viaje de Pácticas destino Pachuca.
Séis días de trabajo, caminata, cambios de humor, cambios de clima, falta de privacidad, fiesta, cigarros y muchos pastes.
El primer día se comienza con un poco de desorganización. La palabra del día fue Intinerario. Y su aplicacipon fue las distintas formas que hay para cambiarlo. Salimos con una hora de retraso. El primer punto a conocer fue Tehotihuacán. El primer error fue ir preparado exclusivamente para el frio. Consecuencia: me requeme y casi me insole. Tehotihuacán es hermoso, pero el agua te la venden como si fuera bendita de la Basílica de San Pedro. La pirámide del sol es más alta que en fotos y subirla no es para fumadores, lo cual explica tanto desmadre en las escaleras. Sin embargo ya estando en la cima, eso que platican de las energías, compruebas que es cierto. Despues de unas enchiladas de mole, una quesadilla, un tequila, un pulque y tres litros de agua nos retiramos a Pachuca. Los trayectos en bus, eran divertidos por las cánticos y puntadas en los que participábamos el grupo. "Camiseta de color de ros", "Patricia Hermana" y otros hits se entonaron en un bus que era incómodo por falta de espacio y exseso de equipaje y energía. Casualemte las apestadas del grupos, se fueron unos asientos más adelante.
Ya en Pachuca, nos lanzamos a buscar el primer antro, disco, bar, cenador, cantina, burdel o congal y pasar una velada llena de varios honónimos del estado. Terminamos algunos en un bar sin mucho que ver, pero con mucha cerveza que ofrecer. Sólo fue una jarra. Claeo, Irad pidió una limonada
Ya en el día tres, nos esperaba caminar más tiempo bajo el sol, ya con el peso de la desvelada encima. La palabra del día fue Paste. Nos llamó la atención el platillo tipico, una empanada rellena, que se vendía practicamente en cualquier esquina. Los pastes se convirtieron en el pan de cada día, no sólo nos era fácil encontrarlos y comprarlos, sino que por su misma accesibilidad, se prestaban para bromas y de recordatorio del suelo que pisábamos. Si estabamos crudos, buscabamos pastes de menudo o de birria, pastes de chocolate para el frio, pastes de tamal para el desayuno, y claro, pastes de caviar para sentirnos elegantes.
Los siguientes días nos dedicamos a recorrer el estado. Mineral el Chico, La es Hacienda de San Antonio Regla, Mineral del Monte, Tolantongo, Tula... y claro Pachuca, fueron algunos de los puntos que visitamos.
En los siguientes días y por parte de varios compañeros cuyos nombres no voy a mencionar porque si de por sí Irad estaba de genio, si lee esto algún día... Ya no hubo palabras del día, eran más bien frases: "estoy hasta la madre", "pinche Pepe (el profe de tele)","tengo_____ (hambre, sed, frio, weba, dolor de cabeza, muela, pierna, un paste en mi mochila... ¿alguien lo quiere?)... hubo momentos en los que no tenía la más mínima intención de hablar con alguién porque sabía que hacerlo sería escuchar quejidos y molestias, el horno no estaba para bollos en ese momento. Las Grutas de Tolantongo fue un aliviane, fue más fácil llegar ahí que aprenderse el nombre. No importa que llevaramos las mochilas llenas de chamarras y que el lugar era bastante cálido, ni que las grutas estubieran cerradas, ni que la Reyna y Karina dieran el borrashow, ni que la noche se fuera en peleas, preocupaciones y reconciliaciones entre todos los cuates. Unos minutos en el rio me bastaron para relajarme y olvidarme por un momento de las malas ondas que deje en Morelia en un Stand By. Dicen los griegos que es imposible que un hombre regrese al mismo rio, porque la segunda vez, ni el rio ni el hombre son los mismos. No era la primera vez que el agua cura un corazón roto.
Ya en la carretera de regreso a Morelia, miro en retrospectiva y hago un recuento, de las piedras de la pirámide del sol en Teotihuacán, a la cantera blanca del reloj monumental de Pachuca, recorrer la ciudad a pie para solo tomar una cerveza o una comida corrida, tener una TV en la habitación que no podiamos ver por conectar los celulares y las cámaras, caminar bajo el sol, y estar muy cerca en el frio, correr para alcanzar el camión. Ninguno de nosotros olvidara el bus, el hotel, los pastes, la gente adredosa... yo por mi parte no olvidare al dueño de los ojos más expresivos de Pachuca.

martes, octubre 12, 2004

Cómo en el cine

En el que saco a relucir mis sueños frustrados de estudiar cine.
Y no es que ande bailando sobre la barra de un bar como Ninel Conde... si no sabes de que hablo, hablo de una telenovela que se llamó así Cómo en el Cine, protagonizada por las mamis de los taxistas, la Conde, Lorena Rojas y por la que alguno que otro atrapado en los 80's aún fantesea Olivia Collins. Bueno dicha novela, era un copia muy barata de Coyote Ugly, que no es una gloria del celuloide, pero si llamó la atención en su momento, muy limitado por cierto, era algo así como la versión gringa y fresa del género de ficheras.
A que viene esto... bueno, yo quería estudiar cine antes de meterme a Ciencias de la Comunicación. El problema es que un requisito de la beca paterna, era que la carrera elejida debería ser una carrera que estubiera disponible en mi pueblo, y que no fuera diseño de modas.. y hablando del Coyote Ugly, las cosas no eran como en las pelis, o sea, no me podía ir con mis ahorritos a perseguir mis sueños a la gran ciudad y por las noches trabajar de mesero y hacerme rico con las propinas, mientras encuentro el amor y disminuyen mis ropas. No, un trabajo de medio tiempo, no alcanza para la renta, la luz, el teléfono, el celular, el cable, el gas, la gasolina y mis tenis nuevos, y mucho menos para una colegiatura y materiales de una escuela de cine. Así que como Nicole Kidman, en Moulin Rouge, me quedé, no muy agusto, pero con firmes deseos de volar.... one day I'll fly away... fly. fly away... Pequeña diferencia, ningún Ewan me cantaba "Your song" en la ventana de enfrente. Volviendo a Coyote Ugly, al salir de la prepa, sí que agarré mis ahorros, los de mi papá, y mis mejores ropas y me lancé de mochilero a Europa, donde ví, por segunda vez esa peli, y casi lloro. Ya para ese tiempo, me había sucedido casi todo lo que le pasaba a la pobre Voliet, la protagonista, me habían contratado, me habían corrido, me habían robado, y había encontrado a un chavo tan guapo como mentiroso, pero igual con lleno de buenos sentimientos. La única diferencia, era que Violet, triunfa como compositora al final de la peli y yo... pues, yo me regresé al pueblo, no es el final feliz, pero ¿quién dijo que era el final?.
Y es que esto de comparar mi vida con las pelis, es algo de siempre, y más ahora. Despues del festival, hice las pases con el cine, al cual pase un rato sin procurarlo, ahora vuelvo a ser el cinéfilo de hueso colorado que conocieron los amigos de antaño. Aveces me pasan cosas como en el cine, pero la vida en sí es una función, Dios es el cácaro, uno es el espectador, y mi mamá la que vende las palomitas. Y de repente ves revistas viejas de cine y lees sobre actores, películas... que olvidaste... y las viste, y pasate 2 horas de tu vida sentado, sólo viendolas y las olvidas. Hace poco, platicaba con alguién de como, cuando conoces a alguién es como ir al cine. La semana pasada fui con Pako a ver La Aldea, sabía que iba a ser un churrazo, pero que me iba a asustar, por eso fui con Pako, para tener quien me agarrara del brazo en las escenas "d'espantos" (ambos acordamos no gritar muy obviamente), el caso es de que en la fila, me fabricaba mis expectativas, y quería asustarme y brincar... igual y la peli al final no me gustó, pero tube que pasar tiempo sentado, en una sala obscura, con un refresco en la mano, y con el brazo de mi amigo en la otra, y con el boleto, partido por la mitad en la bolsa del pantalon para decir: no me gustó... es curioso, Moulan Rouge, la vi de la misma manera y me encantó... no todo depende de mi sabes? ni del cácaro, ni de la sra. de la palomitas. Y así como en el cine, en mi vida hay secuelas y terceras partes. Funciones cortas y largas. Cintas nacionales y extranjeras. Documentales aburridos y homenajes postumos. Hay filmes que veo una y otra vez. He llorado, reido y pegado brincos. Colecciono todos los boletos del cine, hasta de as películas de las que salgo agradecido por haberlas visto un miércoles a mitad de precio. Hoy inicia una nueva función, aun no entro a la sala, pero ya estoy emocionado.

lunes, octubre 04, 2004

La Buena Educación de Gael...

En el que descubro que Roberto es una bestia al volante.
Viernes por la noche. Morelia se viste de gala. Debo admitir que el pequeño espacio del cine del centro hasta el conservatorio de las rosas se ve muy festivalero. Alfombra Roja, flash, Gael García, Rodrigo de la Serna, Diana Bracho, Bruno Bichir, flash, todo el ambiente cinéfilo, mucho glamour, mucho cine... y yo... Viendo la telenovela.
La cheleada había empezado temprano en casa de Rober. Una cawama mientras veíamos el final de Corazones al Límite y leía unos textos de su autoría, no hay mejor combo: la cerveza, la telenovela y los renglones torcidos del Rober, ahora colega de Blog. La última actividad fue bastante disfrutable. Disfruto mucho estar con Rober, son largos y cómodos silencios. No necesitamos decirnos mucho y cada día me da más gusto que sea él quien este con la mayor de mis hijas. El tiempo a lado de él me sirve para pensar y reflexionar en compañía cosas que no me gusta mucho hacerlas solo. Por ese lado, mi alma le debe mucha tranquilidad, pero por otro le debe unas cuentas mentadas de madre, porque en su cuarto y escribiendo Rober es muy modosito, pero al volante es una bestia. Rober sabes que te aprecio, pero el momento más angustiante del día es cuando me subo a tu coche y arrancas antes de ponerme el cinturón de seguridad, tienes alma de microbusero. Así que mientras Gael estaba en los lugares que por falta de fondos no asistiriamos, nosotros nos dedicabamos a tomar cerveza; Pako, Miguel, Irad y Sidartha y una aparición especial de Adolfo. No eran ni las 11 cuando me guardaron en casa.
Ya era sábado cuando fuí a la matiné a ver La Mala Educación. Si algún día se publica mi autobiografía y alguién la va a dirigir, ese tiene que ser Almodovar. salí de la sala con la satisfacción de ver una buena película. Pero con un sentimiento que no sabía donde esconder, donde acomodar. No toda mi vida ha transcurrido en Morelia y hay gente que se queda atrás, gente que vive su vida en forma paralela a la tuya. Y otros que la cortan de manera tán tajante, que tu sigues la tuya sin voltear la mirada ni por un microsegundo. Dicho en otras palabras, la peli y los acontecimientos recientes, me trajeron de regreso y sin aviso a varios fantasmas que había dejado atrás. El sentimiento de no haberle dado un abrazo a Noel antes de despedirme de él, y saber que su muerte, no me dará una segunda opotunidad para hacerlo, para verlo de nuevo, para guardar una última imagen. No, de él ya no. Ya contaré la historia de Noel. Mientras veo una de las escenas clave de La Mala Educación, me viene a la mente Noel, pero también Tim, el primero de todos. muchas veces he tenido miedo de lo que siento. Esta vez tengo miedo de lo que pueda sentir al enterarme que la otra de mis dos historias inconclusas, no tenga el final feliz que espero, sino que se asemeje a las semi-tragedias negras de Almodovar. Eso si me acercaría al western, pero me aleja del musical. Me subo al coche, y como si la escena estubiera planeada la Oreja canta...
Dime dónde has ido, dónde esperas en silencio amigo,
quiero estar contigo, regalarte mi cariño,
darte un beso, ver tus ojos con los mios, hasta siempre,
adiós mi corazon...
Ironías y casualidades, la rola se llama Paris. No encentro donde guardar el sentimiento. Ya de vuelta y con una invitación más de Rober para regresar al cine (esta el festival... ¡hay que ir al cine!), y esa adrenalina que uno suelta cuando va mi bestia al volante, (esta vez vamos retrasados, ya se imaginaran la velocidad), el sentimiento se esconde . Pero con tantos "de uno en uno" sin respetar, semaforos rojos que pasan por verdes, el corazón también regresa del estomago, donde andaba, a su lugar de orígen (mi corazón es tan ciego y tan pendejo que ni en cuenta que andubo en el reino de los jugos gástricos). Llegamos tarde a la peli, vimos Dirt, no pude evitar recordar a muchas de las chachas que hemos tenido con casa, a varios personajes del Tecolapa (el pueblo natal de mi papá) y a las gordas con las que trabajaba en Ofice Depor en Mexicali... la chola de las copias, se merece su propia historia. Tampoco voltear la cabeza so riesgo de morir atropellado para ver a Oscar Uriel (no... no es ninguno del antro, ni ningún ex, es el conductor de 24xSegundo), ni ver que presuntamente, el que estaba sentado a lado de mi, era Rodrigo de la Serna.
El día Rober y yo lo adornamos concluyendo que estubimos tán cerca de el García Bernal, que teníamos las influencias necesarias para entrar a los lugares donde estaba, pero que lamentablemente, las Coronas, nos las tomamamos en otros lados. Ya habrá FICM el año que entra... y quién venga no se me escapa.

domingo, octubre 03, 2004

Autos, Moda y Rock N'Roll

En el que me empiezo a sentir viejo.
Ahora llega la noche del sábado. Llegar todos al antrillo de moda.. el O'Play no fué tan dificíl como entrar. La cola precadenaria es fija... parece que dira estatus tener a gente formada en la calle, aviso anuncio, que eso solo en las tortillerias, pero la fila para pagar el cover, entregar boletos y que te esculquen los de seguridad es algo parecido al proceso de pasar por migración de EU dos días después de un ataque terrorista. Pero el oso de ingreso tampoco se compara con el choque generacional que me lleve una vez dentro... ¿dónde estan los cuates de la prepa?, ¿los amigos de mis hermanas?, ¿la generación Timbiriche?, ¿Porqué hay tan chamaco baboso?... ¿QUE?... ¿Los hermanitos de mis amigos ya estan en los antros fumando y tomando?... ávanzo hasta llegar a la mesa asiganada. Nos espera una super botella de Bacacho Blanco... pero dentro de mi tengo a mi hermana Ivonne diciendo que ella ya no va a antros porque está llena de excuincles, yo refutaba que ya había dado el viejazo y que a todos los chavos de 18 a 22 años los veía como unos mocositos de primaria... lejos quedó el tiempo en que los grandecitos del antro se emocionaban al escuchar a Flans, a Timbiriche porqué les recordaba su adolescencia... La época de Autos, Moda y Rock'n'roll es materia de los viejos raboverde sueltos por el antro... mi adolescencia la vivi en los 90's... ya estará considerado de mal gusto las botas industriales y las camisas de franela... ¡COÑO!... he envejecido.